
La costa de la Sierra Gorda, a 3000 msnm y las nubes rompiendo en la misma.
A medida que se aprende y se echa a perder, esto de la fotografía de naturaleza se va volviendo una actividad más absorbente y donde afortunadamente también se van subiendo los estándares propios y me doy cuenta cuantas buenas oportunidades se me fueron de las manos por ignorancia. Fotos que veía bien hace dos años ya se fueron a la papelera de reciclaje y dejan de amontonarse archivos feos en el disco duro, al menos ahora con el equipo digital ya no se tira dinero en los rollos y revelado. Repasando el manual de la cámara, un montón de libros y aprendiendo de otros fotógrafos con larga experiencia y buenas dosis de experimentación ya tengo mucho más control de las diferentes situaciones, y el equipo desquita mucho más ahora aunque falte mucho que aprender, pues estoy seguro ese proceso nunca se completa ( y mejor, si no que aburrición!!). En ese aprendizaje de particular ayuda han resultado los libros de grandes fotógrafos que comparten sus secretos y bagaje técnico al margen de sus tomas como Art Wolfe o Andy Rouse, siendo ello excelente material didáctico. Las condiciones para la fotografía de naturaleza siempre cambian, dependiendo de la hora, luz, nubes, condiciones del sitio o modelo (los hongos me caen bien en lo particular, ni corren ni vuelan), por lo que conseguir una misma imagen dos veces es virtualmente imposible. Sin embargo en todos los casos la luz es la mejor aliada o vuelve imposible capturar una imagen decente, por ello hay que buscar las mejores condiciones; la primer luz del amanecer o cuando el sol se va para el otro hemisferio de la Tierra y por unos cuantos minutos la misma se vuelve dorada, cobriza o roja, se matizan los contrastes y los colores se saturan. Es entonces cuando los paisajes se vuelven mucho más vivos, la atmósfera tiene algo especial y las posibles imágenes pueden capturarse de la mejor manera. O después de un frente frío, huracán o tormenta y el temporal cede, siendo los jirones de nubes, nieblas pasajeras o de plano cirros gordos y tempestuosos excelentes elementos en una composición. Y el resultado buscado es que sean imágenes que muevan algo dentro de la persona que las observa, la acerque a su medio y lleve a apreciarlo de otra manera, mas en esta hora apurada para la Tierra.
En lo personal ayuda mucho lo obsesivo, que aunque para algunas situaciones es algo molesto, en esto de la foto es un gran aliado. Y ser habitante de estas montañas lo mejor, pues el escenario y modelos están puestos y sólo hay que salir al traspatio a buscarlos.