De la casa de las guacamayas

Para mí las guacamayas verdes sintetizan el espíritu silvestre de estas montañas y su permanencia o ausencia en las mismas refleja su estado de salud. Ruidosas, coloridas y altamente sociales, han desaparecido de la mayor parte de su área de distribución original ante la destrucción de su hábitat, persecución, captura y aumento del área ocupada por nuestra especie. Antaño podían llamar su casa a la mayor parte de la Sierra Gorda, exceptuando tal vez al área semi-desértica al oeste de la sierra, donde se desplazaban libremente encontrando en bosques y selvas su alimento. Recordemos que hace algunos cientos de años el manto verde se extendía ininterrumpido desde las selvas altas y medianas a la vera del Golfo de México, que las mismas llegaban al pie de monte de la Sierra Madre en lo que son ahora los municipios de Xilitla y Aquismón, para luego dar paso a bosques de niebla y templados de las partes más altas, casi a 3,000 msnm. Y que desde esa cresta afilada el manto forestal continuaba a los valles inter-montanos que ahora ocupan pueblos y comunidades en la Sierra Gorda, hasta trepar con bosques de abetos Douglas a las alturas de la Pingüica a 3,160 msnm y voltear con los pinos piñoneros a las partes altas de la cuenca del Extoraz. Pues ese gran bosque era la casa original de las guacamayas, jaguares y muchas otras especies, quedando sólo en las memorias de personas mayores o toponimias un vestigio de las mismas. He escuchado de salvajadas donde llegaron a asar guacamayas sólo para ver cuál era su sabor! O sacrificarlas porque bajaban a las milpas a comer elotes, cuando obviamente esos cultivos sustituyeron a los bosques donde antes encontraban su sustento. Por lo que ahora proteger la colonia remanente de los que debió haber sido una gran y numerosa familia de estas magníficas aves es lo mínimo que podemos hacer por ellas, conservando los bosques restantes, cuidarlas y esperar sus efectivos aumenten un día y la condición silvestre de estas montañas no se pierda.
Tengo la fortuna de conocer sus sitios favoritos y algunas de sus “oficinas” donde permanecen largos ratos ocupadas en sus asuntos. La guacamaya de la imagen disfrutaba de una siesta en un sicomóro, ajena al jolgorio de sus compañeras y alcancé a disparar la foto cuando despertó alarmada al sentirme debajo de ella. Espero sea una imagen que se pueda capturar en los años por venir, donde las guacamayas sigan siendo parte de los ecosistemas serranos.

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2 Respuestas a De la casa de las guacamayas

  1. Juan Higuera Avendaño dijo:

    Qué tal Roberto, navegando por la red di con tu blog. Un verdadero placer saber que hay más gente en el estado de Querétaro con el mismo interés en la fauna silvestre y medio ambiente, y sobre todo que saben y conocen de lo que hablan. No se si te conozco pero tu nombre me suena mucho. Mi nombre es Juan Higuera, MVZ de San Juan del Río, me dedico a la rehabilitación e investigación de la fauna silvestre, principalmente del estado de Querétaro. Espero que podamos tener contacto de colegas y por qué no? hasta realizar algún trabajo en pro de la conservación. Te dejo mi e-mail faunaexotica@yahoo.com y en hora buena por tu blog.

    Saludos

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